Decía el otro día que la política ya no es lo que era. Que se ha medianizado. Que ya no se habla de ideas sino de personas a los que hay-que-querer. Soraya “la buena” –que es como la llamábamos en Valladolid para distinguirla de la candidata a la alcaldía por el PSOE en 2007- es el paradigma de ello. ¿Ideología? La que haya.
¿Qué es lo que queremos ahora? ¿Tías cachondas? Pues ella es la primera que se deja sacar fotos a lo ministra socialista en la Vogue. Y si hay que retractarse de lo que se dijo hace 2 años, se retracta uno. Que para algo el PP ha pasado de la moderación a la carencia de principios. Son los neoaristócratas que parten del discurso de “no pienses; vótame”.
Así que, ya que la niña no vale para política, por lo menos que caliente al personal. Ya lo hizo con su discurso de línea erótica en la PP-con castellana. Ahora por lo menos lo ha hecho con gusto. La foto es elegante y, en contra de lo que se ha dicho, Soraya tiene unos pies grandes pero bonitos. Aunque puestos a hablar de fetichismos, me quedo con los pómulos de Nebrera, que denotan más personalidad. Ya se sabe que el sexo está en la cabeza y, a la larga, una mujer con cerebro es una mujer con morbo. Sinceramente, no les culpo a los socialistas catalanes cuando confiesan tener fantasias sexuales con ella.
El que no sé si protagonizará los sueños húmedos de alguna chica de NNGG-Madrid es su presidente Pablo Casado. Desde luego si que colma, con creces, mis expectativas para lo que debería ser un político “de los güenos”. Sobretodo después de que se haya abierto un blog y haya podido leer como es capaz de hacer públicas ideas francamente liberales y francamente incorrectas en un momento en el que cada uno arrima el liberalismo a su sardina.
Tampoco es nada nuevo. Antes que él, su homólogo en Castilla y León, Alfonso García Vicente regaló un titular a elplural negando el cambio climático. En cualquier caso, todo esto pasa sin que nadie tenga que llamarles Pablo o Alfonso “el bueno” para diferenciarlos de los socialistas. Que tal cual reza el lema de los caballeros de la Jarretera "que se avergüenze el mal pensado".


