jueves, junio 04, 2009

¡Exprime a un soplapollas!

Algún tipo listo dijo un día que "Internet era el futuro". Usó una palabra hasta entonces desconocida -"Internet"- y un término –“futuro”- preferente en el vocabulario de un gilipollas. La frase completa era música para sus oídos. Así es como se ganó a miles de inversores que inflaron el precio de las acciones de un montón de empresas terminadas en “.com”

Cada cinco minutos nace un soplapollas. Lo importante es dar con él. Ése es el mecanismo que mueve las burbujas financieras. Idiotas que invierten en cosas que no saben cómo funcionan pero que parecen la coña. Sí. Son los mismos que usan el verbo “fomentar”, “impulsar” y todo ese tipo de palabras que sirven para parecer inteligente.

Algún tipo listo dijo un día que "Internet era el futuro". Usó una palabra hasta entonces desconocida -"Internet"- y un término –“futuro”- preferente en el vocabulario de un soplapollas. La frase completa era música para sus oídos. Así es como se ganó a miles de inversores que inflaron el precio de las acciones de un montón de empresas terminadas en “.com” de las que nadie sabía como podían hacer dinero.

Lo cierto es que todos compraban acciones. Y el paradigma de esto que se llamó “la burbuja de las punto com” fue la compra de Time/Warner por AOL. Uno de los mayores grupos de comunicación del mundo absorbido por un puto chiringuito que apenas daba beneficios. Sólo vendían esperanza.

Warren Buffet dice que nunca mete dinero en algo que no sabe como funciona. Y la burbuja pinchó. De repente AOL se convirtió en una rémora para la Warner, que sí tenía constituido un modelo de negocio. Así han aguantado años. Hasta la semana pasada. El mayor divorcio empresarial del mes. Mientras, un negocio inexistente ha conseguido mantenerse en el top durante casi una década.

La historia de cómo un grupo de tipos listos supieron encandilar a miles de soplapollas. Inflarse. Comprar a una empresa como Dios manda y chupar todo lo que han podido. Los idiotas mueven el mundo. Y si sabes teclearles como es debido, el mundo se mueve contigo.

5 comentarios:

Delfin Córcoles dijo...

Pues, es cierto lo que dices. Ahí están las sectas, curanderos, gurús financieros... y hasta Pepiño Blanco, Leire Pajín y ZP.

¿Estallará algún día la burbuja socialista en España?

Saludos

Alfredo dijo...

De acuerdo por lo general con Fonseca -- pero gran parte del motivo por el cual desde que tengo uso de la razón he defendido el liberalismo económico es precisamente cuando notaba que algunos intentaban convertir en héroes a los que siempre fueron, en tiempos mejores, considerados como unos fracasados.

Dicho de una forma más cruda, porque siempre hay quienes no saben leer ni interpretar bien las cosas:

Cuando vi la pelicula El Club de los Poetas Muertos, nunca me identifiqué con los marginados, por mucho que las peliculas de ahora intenten elevarlos. Se trata de una confusión sobre quiénes son los heroes y quiénes merecen la pena.

Como le dije ayer a un incauto tonto socialista, e incluso se lo recuerdo a los más jóvenes, la lección que siempre les doy es:

todo es negocio, todo es oportunidad, cada día hay que empezarlo pensando en esos términos: oportunidad y negocio. El que no piense sobre cómo sacar provecho (dentro de la ley y con la debida ética) de alguien, no merece tener más. Por eso me fastidia cada vez que se intenta darles más de lo que producen, me fastidia eso, sí, me fastidia que a los que fueron los marginados de toda la vida ahora son dignos de lástima e inclusión -- cuando lo que yo he defendido siempre es mantener la postura clásica de la exclusión.

Saludos

PD: Utiliza un vocabulario un poco "duro" ¿no? Digo, hay muchas formas de decir lo mismo sin ser tan crudo.

Miguel A. dijo...

Esto lo dice Tim Harford en El Economista Camuflado.

Lanarch dijo...

Alfredo: gracias por demostrarnos tan gráficamente quién NO merece la pena (por usar tu terminología). Espero que algún iluminado te mire, piense cómo aprovecharse de ti y te deje en la indigencia. Hablo de miseria económica, claro; eres el afortunado poseedor de una deliciosa miseria moral.

Fonseca dijo...

Lanarch, hay quien consideraría tu comentario como un elogio. Alfredo, sin ir más lejos...


Fonseca