Había una franja de frecuencia en el espectro radioeléctrico de Madrid. Un grupo de inmigrantes decidió montar su propia emisora. Ilegal, por supuesto. Todo está de espaldas al Estado; agorismo puro y duro. Ahora llegan otros que también quieren tener su cadena y ocupar el mismo espacio. Surge la pelea.
Hay dos tipos de instituciones; constructivas y evolutivas. Las primeras surgen de mano de una entidad supraindividual que impone un orden. Las otras, simplemente, aparecen de forma espontánea. Son individuos libres que improvisan y terminan encontrando soluciones a sus problemas. La ventaja que tienen es que si fallan, no hay problemas para irlas modificando sobre la marcha.
Así es como surge la propiedad privada. No hay nadie ocupando un territorio, llega alguien, lo explota y lo hace suyo. Cuando llega un segundo tiene que negociar con éste. Así es como, o se muelen a palos, o terminan delimitando los límites de sus dominios pacíficamente.
Había una franja de frecuencia en el espectro radioeléctrico de Madrid. Un grupo de inmigrantes decidió, aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid, montar su propia emisora. Ilegal, por supuesto. Todo está de espaldas al Estado; agorismo puro y duro. Ahora llegan otros que también quieren tener su cadena y ocupar el mismo espacio. Surge la pelea.
Y aparecen dos opciones; solucionarlo a ostias o mediante acuerdos. La segunda suele ser la más rentable. Por eso surgió, de forma espontánea también, el mercado. Así que si la Comunidad de Madrid no media, seguramente terminen encontrando algo que les permita seguir ganando dinero y conservar la cabeza sobre los hombros.
Y repito, todo sin tener en cuenta para nada la existencia de ningún gobierno. Es lo que tienen las instituciones evolutivas, que son libres.
Así es como surge la propiedad privada. No hay nadie ocupando un territorio, llega alguien, lo explota y lo hace suyo. Cuando llega un segundo tiene que negociar con éste. Así es como, o se muelen a palos, o terminan delimitando los límites de sus dominios pacíficamente.
Había una franja de frecuencia en el espectro radioeléctrico de Madrid. Un grupo de inmigrantes decidió, aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid, montar su propia emisora. Ilegal, por supuesto. Todo está de espaldas al Estado; agorismo puro y duro. Ahora llegan otros que también quieren tener su cadena y ocupar el mismo espacio. Surge la pelea.
Y aparecen dos opciones; solucionarlo a ostias o mediante acuerdos. La segunda suele ser la más rentable. Por eso surgió, de forma espontánea también, el mercado. Así que si la Comunidad de Madrid no media, seguramente terminen encontrando algo que les permita seguir ganando dinero y conservar la cabeza sobre los hombros.
Y repito, todo sin tener en cuenta para nada la existencia de ningún gobierno. Es lo que tienen las instituciones evolutivas, que son libres.

