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domingo, septiembre 06, 2009

Musulmanas moderadas, o algo parecido...

Sin advertirlo, estaban adoptando las costumbres de una sociedad abierta. Y mientras dibujaba a la mora de marras pensaba si no estaría ante una nueva generación de inmigrantes que ya están integrados en nuestra cultura. Que no necesitan que venga ningún gilipollas a explicarlas lo que es la democracia, los derechos o su putísima madre.

Iba en el metro camino de Chamartín. Diez de la noche y los Credence sonando del iPod del tío que tenía al lado. En Cuatro Caminos subieron un grupo de dos chicas y un chico. Por la pinta y el acento diría que eran brasileños rozando la mayoría de edad. Nada más se sentaron les empecé a dibujar.

Podría escribir una tesis con las diferentes reacciones de la gente cuando se dan cuenta de que les están retratando. En este caso levantaron la mirada en seguida, me sonrieron y una de las niñas me pidió que “sacara a su amiga guapa”. Después me pidió que se lo dedicara.

Eran marroquíes aunque ninguna de las chicas llevaba velo. Me quedé con la pregunta en la punta de la lengua pero después me la respondí solo. Justo cuando me dijeron que llevaban en España desde 3º de Primaria y que este año empezaban la carrera. En ese momento me pareció escuchar un crujido. Debían ser los huesos del profeta revolviéndose en su tumba.

Me lo contaban con toda la normalidad. Y yo me acordaba de ese artículo de Robert Spencer en el que se preguntaba dónde están los musulmanes moderados. Los tenía delante aunque no lo llevaran escrito en la cara. De hecho probablemente no supieran que lo eran y en su fuero interno siguieran cagándose en la puta que parió a Occidente.

Lo cierto es que, sin advertirlo, estaban adoptando las costumbres de una sociedad abierta. Y mientras dibujaba a la mora de marras pensaba si no estaría ante una nueva generación de inmigrantes que ya están integrados en nuestra cultura. Que no necesitan que venga ningún gilipollas a explicarlas lo que es la democracia, los derechos o su putísima madre. Que si los Beatles y la minipimer terminaron por cargarse el nacional-catolicismo, Shakira y los iPod se sirven solos para competir con la represión islámica.

lunes, septiembre 08, 2008

En el plural no se habla de inmigración

Ninguno de los que escribe el plural tiene una opinión formada sobre nada que toque el tema de inmigración. Eso o que no hay huevos de expresarla. Alabar el “sentido común” es una imperdonable concesión al neoconservadurismo pero no hacerlo es una colleja al gobierno

Lo primero que se me pasa por la cabeza cuando un ministro socialista anuncia políticas duras de inmigración es ¿qué piensa la izquierda mediática al respecto? Por un lado el cierre de fronteras no se contradice en absoluto con la mentalidad planificadora. Sin embargo, afirmar que los moritos nos quitan el trabajo es un anatema en la retórica del bubblegum socialism.

Así es que entro a leer el plural, que para quien no lo sepa, es la respuesta de la izquierda a libertad digital. Si se caracteriza por algo esta página es por la contundencia. El sentido de la ironía de Enric Sopena (el director) es nulo. Así que de estar a favor o en contra de la realpolitik de Corbacho, uno podría enterarse sin tener que leer entre líneas. Al pan, pan y al vino, vino.

Por eso deduzco que ninguno de los que escribe el plural tiene una opinión formada sobre nada que toque el tema de inmigración. Eso o que no hay huevos de expresarla. Porque alabar el “sentido común” del ministro de trabajo sería opinar lo mismo que el Partido Popular y una imperdonable concesión al más carcundioso neoconservadurismo.

Venir con el discurso papeles-para-todos de la progresía del anuncio de compresas sería, en este caso, dar una collejita al gobierno. Y parece ser que por ahí no quiere pasar este periódico que acaba de demostrar una "total" (a mi sí que me gusta la ironía) independencia. 

¿Qué piensa la izquierda respecto a la inmigración? No piensa. Dentro de poco saldrá el nuevo mantra que habrá que repetir. Entonces, simplemente, se hará eco de él.

domingo, septiembre 07, 2008

¿Es Rabat? ¿No le sobrará algún inmigrante?

No hace falta ninguna declaración política. Tan solo dejar que los inmigrantes lleguen, vean que no hay dónde rascar bola, y se vayan por su propio pie. We don´t need another hero

La falacia de los superpoderes. Así podría llamarse uno de los grandes pecados de los analistas políticos y, en general, de todo perro pichichi que se mete a opinar del tema. Consiste en pensar que el gobierno es capaz de solucionar cualquier problema que se proponga.

Que si se prohíben las drogas, automáticamente, se dejan van a dejar de consumir o que el ministro de turno tiene una varita mágica con la que puede controlar la inmigración. Como toda falacia que se precie está instigada por algún interesado y, en este caso, no puede ser otro que los propios socialistas de todos los partidos. Y ahora más que nunca, los del homónimo que en algunos casos llegan a usarla con tal descaro que caen en la procacidad.

Porque cuando el ministro de trabajo, Celestino Corbacho, dice que "No tiene sentido buscar albañiles Rabat si los de aquí están en paro" no sólo demuestra saber poco de hasta donde llega su poder de facto. También demuestra no tener ni puta idea de lo que es la inmigración. Parece que tuviera un teléfono como el de Gila, con el que llamase a Rabat para decirles “Oiga ¿Es Rabat? ¿No les sobrará algún albañil?” – y estos le respondieran–“si, se lo mando por patera en dos días”. El currito marroquí es un señor que ha venido por su propia cuenta sin pedirle permiso a nadie. Ni ayuda.

Lo que no tiene sentido es emigrar a España si no hay trabajo. Y para eso no hace falta ninguna declaración ministérica. Tan solo dejar que los inmigrantes lleguen, vean que no hay dónde rascar bola, y se vayan por su propio pie. We don´t need another hero.

lunes, julio 28, 2008

jueves, julio 24, 2008

Guerra agorista en Madrid

Había una franja de frecuencia en el espectro radioeléctrico de Madrid. Un grupo de inmigrantes decidió montar su propia emisora. Ilegal, por supuesto. Todo está de espaldas al Estado; agorismo puro y duro. Ahora llegan otros que también quieren tener su cadena y ocupar el mismo espacio. Surge la pelea.

Hay dos tipos de instituciones; constructivas y evolutivas. Las primeras surgen de mano de una entidad supraindividual que impone un orden. Las otras, simplemente, aparecen de forma espontánea. Son individuos libres que improvisan y terminan encontrando soluciones a sus problemas. La ventaja que tienen es que si fallan, no hay problemas para irlas modificando sobre la marcha.

Así es como surge la propiedad privada. No hay nadie ocupando un territorio, llega alguien, lo explota y lo hace suyo. Cuando llega un segundo tiene que negociar con éste. Así es como, o se muelen a palos, o terminan delimitando los límites de sus dominios pacíficamente.

Había una franja de frecuencia en el espectro radioeléctrico de Madrid. Un grupo de inmigrantes decidió, aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid, montar su propia emisora. Ilegal, por supuesto. Todo está de espaldas al Estado; agorismo puro y duro. Ahora llegan otros que también quieren tener su cadena y ocupar el mismo espacio. Surge la pelea.

Y aparecen dos opciones; solucionarlo a ostias o mediante acuerdos. La segunda suele ser la más rentable. Por eso surgió, de forma espontánea también, el mercado. Así que si la Comunidad de Madrid no media, seguramente terminen encontrando algo que les permita seguir ganando dinero y conservar la cabeza sobre los hombros.

Y repito, todo sin tener en cuenta para nada la existencia de ningún gobierno. Es lo que tienen las instituciones evolutivas, que son libres.

jueves, julio 10, 2008

Zapatero, estás impulsando un partido fascista

El que odia al inmigrante no es el niño de papa del barrio Salamanca. Es el cuarentón de Lavapies que ve como tiene que competir con el rumano de turno ¡Muy bien, Zapatero! ¡Estas impulsando el neofascismo en este país!Solo falta que llegue algún político avispado y forme unas siglas que lo puedan representar.

No os engañéis. Los que votaron a Le Pen en aquellas elecciones que casi llega a ganar no eran los oyentes del Losantos francés. Ni los ricos. Fue el electorado tradicional del Partido socialista francés, los habitantes de las ciudades industriales y los barrios obreros. Por eso el resultado de la primera vuelta fue un centro-derecha (Chirac) vs nazional-socialismo.

El que odia al inmigrante no es el niño de papa del barrio Salamanca. Es el cuarentón de Lavapies que tiene dos bocas que alimentar. Que ve como tiene que competir con el rumano de turno que es capaz de tirar con la mitad del sueldo. Que sin cotizar puede ir a la Seguridad Social. Por no hablar del hecho de que en cualquier momento algún morito puede violar a su hija. Ese es el tío que puede votar a DN. Zapatero lo sabe. Y Rajoy también.

Por eso el último debate electoral terminó en una competición por ver quien era más duro con los inmigrantes. Y eso fue lo que impidió que nadie tuviera en cuenta a Democracia Nacional. Eso y que un partido así de impopular (en todos los sentidos) necesita varios años para arraigarse en la sociedad. Los tres añitos que van de ahora a las siguientes autonómicas les viene perfecto.

Y la guinda del pastel es la nueva estrategia socialista. El arma definitiva para acabar con los poblados de “irreductibles galos” que siguen votando al PP. ¡Que voten los inmigrantes! Eso significa programas electorales en las antípodas de lo que le gustaría a esos votantes en potencia de los lepenes españoles. ¡Muy bien, Zapatero! ¡Estas impulsando el neofascismo en este país!Solo falta que llegue algún político avispado y forme unas siglas que lo puedan representar.

Un partido que reniegue de cualquier reminiscencia franquista. Que ilusione a los españoles de toda la vida, bajitos, calvos y unicejos. Con lemas que exalten la españolidad a tope. Y, por supuesto, socialista.