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domingo, julio 05, 2009

Ventajas de morirse a tiempo

Margol necesita sacar su "Thriller" personal antes de tener un ataque al corazón. Supongo que no soy el único que necesita leerlo de cuando en cuando. En su columna o en su nuevo blog. Es un toca-cojones no federado. Que allí donde va disiente.

Palmarla es un gran negocio. La información sobre tí mismo pasa a ser un bien escaso. Ya nadie sabrá si realmente tenías buenas intenciones o si podrías llegar a ser presidente del gobierno. Nada. Te lo llevas todo a la tumba. Y uno valora las cosas cuando las pierde. Por eso tus datos se convierten en algo preciado. Y por eso cualquier entrevista póstuma, autógrafo o fetiche de Michael Jackson ha multiplicado su precio. El muerto al hoyo y el vivo al bollo.

Así que ya estarán en los stands las biografías del fulano preparadas ad hoc para la ocasión. Cualquier tipo más o menos conocido la tiene al día siguiente de estirar la pata. Aunque ninguno de los beneficiados reconocería en su puta vida que se forra a costa de un cadaver querido. No me imagino a la mujer de Vicente Ferrer diciendo cosas que suenan tan feas. Ganar dinero es infame según la gilipollez política. Y yo escribo esto para conseguir el derecho a forrarme a costa de Margol cuando la diñe. Porque algún día lo hará y puestos a que algún buitre se aproveche, prefiero ser yo el que saque la tajada.

Pero todo tiene su momento. Y Margol necesita sacar su "Thriller" personal antes de tener un ataque al corazón. Supongo que no soy el único que necesita leerlo de cuando en cuando. En su columna o en su nuevo blog. Es un toca-cojones no federado. Que allí donde va disiente. Por eso tragarle es un ejercicio de mortificación necesario. Una buena hostia en plena bisectriz para no caer en ningún cliché. Era la china en el peta de Libertad Digital. Y le echaron sin saberse muy bien por qué. Mejor así, que no se sepa.

Y no es por no destapar cadáveres sino porque los mitos son como el Jack Daniel´s, que si lo echas hielo entra mejor, pero deja de quemarte la garganta. Y Chuecadilly es algo que tiene que quemar. Si no no tiene gracia. Así que es mejor que nos preguntemos todos "¿Por qué lo echaron?", "¿Seguirá dentro con un pseudónimo?", "¿Habrá muerto ya y tendrá un doble?". Todo eso revaloriza su personaje y la caricatura que le hize un día de la que tengo por ahí el original. Algún día podré también endiñársela a algún gilipuertas.

Pero mientras, no perdáis la oportunidad y leerle. Sigue siendo una botella de whiskey sin fondo aparente. Y habrá que mamar de ella hasta que se agote y los cuatro chupitos que queden de ella valgan millones. Será información privilegiada y ese sí que es el mejor negocio del mundo.

miércoles, julio 09, 2008

Estuve en el orgullo gay 2008

Porque tan pronto acabó la manifestación política empezó lo realmente espectacular. Lo que más me llamó la atención fueron la cantidad de banderas constitucionales que ví. De hecho, las únicas tricolores las llevaban los de IU, para variar.

Ir a la cabalgata del orgullo gay es como celebrar la victoria de la selección en plaza Colón. Solo que aquí lo que se cuelga la gente de mala manea son banderas con el arco iris. Y que la politización es más descarada. Aunque sólo al principio. Estuve viéndola desde la puerta de la sede de la COPE, que manda pelotas, y mereció la pena.

Antes de que salgan las carrozas, pasaron todos los colectivos gays. Miento. Todos los colectivos gays que son de izquierdas. Con sus pancartas, sus drag queens y sus slogans. Después llegaron las camionetas del quadrivium (PSOE, IU, UGT y CCOO, no fallan) y a la cola unos pobres descolocados de UPD con globitos rosas que venían de perlas para la ocasión. PP ausente. Ni querría ni le dejarían.

Porque tan pronto acabó la manifestación política empezó lo realmente espectacular. Un montón de camionetas llenas de gente con pésimo gusto bailando. Tipos de pelo en barriga en calzoncillos, mazados con el traje de su primera comunión (supongo, porque les quedaba pequeño y ajustado) y todas esas cosas que uno debe ver al menos una vez en la vida.

Lo que más me llamó la atención fueron la cantidad de banderas constitucionales que ví. Que no es que uno sea muy vivaespaña, pero desde luego sorprende ver cosas así en un acto tan, supuestamente, provocador. Pude ver alguna colgada, incluso, del camión del PSOE. De hecho, las únicas tricolores las llevaban los de IU, para variar.

Debe ser que todavía quedaba algo del furor post eurocopa de la semana pasada.

domingo, junio 29, 2008

La vez que fuí al orgullo gay

Todo parecía dirigido por John Ford. Al final todos borrachos. Gritando “tenemos un alcalde que es un facha”. Ondeando banderas republicanas y coreando canciones punk. Y mariconadas las justas. En Valladolid somos sobrios hasta para eso.

Fue hace ya varios años. Se celebraba en la plaza de la Universidad. Justo en la fachada trasera de la Catedral de Valladolid. Donde un año antes tenían lugar las misas por el difunto Papa. Era la versión cutre del orgullo gay, sin carrozas, ni Carlinhos Brown, ni arcoiris. Por no haber no había ni pluma…

Para quien no la conozca, la plaza de la Universidad no es muy grande. Tamaño estándar de plaza de pueblo. Solo que con la elegancia y sobriedad propias de la capital de Castilla. Estaban los chicos de JJSS, las Juventudes de IU y algún partido comunista desorientado. Todos con sus respectivas mesas desplegables para vender su merchandising. Camisetas del Che o de Salvador Allende (sí, el que hacía estudios que “demostraban empíricamente” la necesidad de esterilizar gays) Y un minichiringuito con cervecitas, claro, que Spain is different.

Para animar un poco el cotarro, unos grupos punkarras habían montado un templete para dar recitales de harcore. Con un público de unos veinte chicos, con su palestina y su litrona reglamentarias, de los cuales conocía a casi todos. La “percha de actualidad” del acto eran la entrega de los premios de la fundación triángulo (la única asociación gay que estaba presente) que ¡oh sorpresa! eran todos para dirigentes del PSOE local.

Estuve un rato pensando en lo que pasaría si a dos hombres se les hubiera pasado por la cabeza enrollarse durante el acto. Al menos darse un simple pico. Seguramente todos los que estaban con sus pintas de “viril revolucionario” les hubieran mirado con cara de pueblerinos “¡Ala, mirad, dos bujarras de verdad! ¡Se ha debido de creer que esto del orgullo gay iba en serio!”.

Todo parecía dirigido por John Ford. Al final todos borrachos. Gritando “tenemos un alcalde que es un facha”. Ondeando banderas republicanas y coreando canciones punk. Y mariconadas las justas. En Valladolid somos sobrios hasta para eso.