Ir a la cabalgata del orgullo gay es como celebrar la victoria de la selección en plaza Colón. Solo que aquí lo que se cuelga la gente de mala manea son banderas con el arco iris. Y que la politización es más descarada. Aunque sólo al principio. Estuve viéndola desde la puerta de la sede de la COPE, que manda pelotas, y mereció la pena.Antes de que salgan las carrozas, pasaron todos los colectivos gays. Miento. Todos los colectivos gays que son de izquierdas. Con sus pancartas, sus drag queens y sus slogans. Después llegaron las camionetas del quadrivium (PSOE, IU, UGT y CCOO, no fallan) y a la cola unos pobres descolocados de UPD con globitos rosas que venían de perlas para la ocasión. PP ausente. Ni querría ni le dejarían.
Porque tan pronto acabó la manifestación política empezó lo realmente espectacular. Un montón de camionetas llenas de gente con pésimo gusto bailando. Tipos de pelo en barriga en calzoncillos, mazados con el traje de su primera comunión (supongo, porque les quedaba pequeño y ajustado) y todas esas cosas que uno debe ver al menos una vez en la vida.
Lo que más me llamó la atención fueron la cantidad de banderas constitucionales que ví. Que no es que uno sea muy vivaespaña, pero desde luego sorprende ver cosas así en un acto tan, supuestamente, provocador. Pude ver alguna colgada, incluso, del camión del PSOE. De hecho, las únicas tricolores las llevaban los de IU, para variar.
Debe ser que todavía quedaba algo del furor post eurocopa de la semana pasada.



