Jesús Encinar ha decidido ponerse a buscar piso en propiedad. Tiene su gracia. Se trata del CEO de uno de los mejores negocios surgidos a partir del boom inmoviliario; idealista.com. Y sin embargo ha estado viviendo de alquiler durante años. No sería por falta de guita. Ni de información. Cuestión de sentido común, supongo.Pero lo cierto es que es ahora cuando quiere comprarse una casa. No han faltado los analistas que han visto la noticia como un síntoma del desplome del precio del suelo. Y del que se avecina. Y es un hecho. Los pisos cuestan menos no sólo porque la demanda haya caído sino porque los bancos se han hecho con un stock de propiedades que, como tal, no valen un carajo. Necesitan venderlas. Como sea. Pero ¿Hasta qué punto pueden abaratar la vivienda?
O lo que es lo mismo ¿Por qué llegó a costar tanto? Esta es fácil de responder; la gente estaba dispuesta a comprarlas. ¿Y por qué estaba dispuesta a comprarlas? Porque si bien no tenían el suficiente dinero, los bancos podían conceder préstamos a cuarenta años.
¿Y por qué podían conceder los bancos préstamos a cuarenta años? A priori el riesgo es inaceptable. En casi medio siglo pueden ocurrir miles de cosas. El endeudado puede morir, quedarse en paro o, simplemente, perder poder adquisitivo. Si el dinero fuera algo estable, ningún botín de tres al cuarto se la jugaría. Pero la realidad es en la economía actual se pueden meter más o menos monedas. El Banco Central Europeo tiene el monopolio de emisión. Y eso sirve para minimizar riesgos. Ganan todos menos el gilipollas que se hipoteca.
Parece de coña pero el dinero es gratis (-¿Te das cuenta ahora, Fonseca?-, -Pues no pero hoy venía a cuento decirlo-). Y cuando los bancos lo necesitan, se imprime más. De esta forma se pudo subir el precio de las casas. Y por eso ahora, por mucho que caiga la demanda, el sistema es el mismo. Siempre que se puedan seguir dando hipotecas a cuarenta años se podrán vender casas. Y no serán ni las constructoras ni las entidades financieras las que pidan que se les acabe el chollo. Así que Jesús Encinar no es tonto (De eso tampoco me doy cuenta ahora pero también venía a cuento). Y la vivienda seguirá cayendo pero ¿Hasta cuando?






