Hablar de estados hoy en día es usar un lenguaje trasnochado. Sobretodo cuando la expansión del capitalismo está disolviendo fronteras. Ya no se habla de naciones sino de entidades que juegan en un mercado igual de competitivo que el de las empresas. Jódale a quien le tenga que joder, que es a más de uno.
Para evitar impagos, los mercados financieros tienen lo que se llama un CDS; seguros de crédito de “por-si-aca”. Estas redes de seguridad se miden, como casi todo en bolsa, mediante puntos que de por sí no significan nada. Y según los que acumule cada entidad podemos ver la solvencia que le atribuye el mercado a una u otra entidad.
Sencillo ¿no? Pues agárrense a los machos –enaguas, si carecen de lo otro- porque resulta que Coca-Cola es más solvente que España (fuente: elEconomista versión impresa). Quicir, que los inversores confían más en una empresa privada que en un estado hecho y derecho, occidental y de pedigrí. Y no, Zapatero no tiene nada que ver. O sí. Pero no es el responsable directo. Simplemente es una cuestión de finanzas. Como todo en esta vida.
Desde luego las respuestas peregrinas frente a crisis inexplicables son consoladoras. Además, es bueno creer en tíos en mallas con auras protectoras. La realidad es que el mundo es una casa de putas y todos pagamos con el mismo dinero. Por mucho resurgir de la socialdemocracia que nos intenten vender. En la era del capitalismo expansivo una empresa transnacional puede llegar más lejos que un estado, ser más solvente y más poderosa.
Y por si fuera poco, Coca-Cola no despilfarrará sus ingresos en planes de rescate ni muchísimo menos en dar subvenciones estúpidas. Tiene asumido que por encima suyo tiene una red de interacciones que no es capaz de controlar. Claro que, tampoco tiene por debajo a ciudadanos a los que expoliar. Simplemente es capaz de adaptarse al lenguaje del presente.
martes, diciembre 16, 2008
Coca-cola es más solvente que el Estado español
martes, noviembre 18, 2008
Gracias, G-20, por no empeorar (demasiado) las cosas
No hay que tener mucha imaginación para poder visualizar al Sarko, Lula, Bush, Zapatero y demás en el weekend que se han montado en Washington. Todas estas cosas deben de ser muy parecidas. Primero la cervecita rompehielos, las risitas y las fotos a la entrada. Después la faena, que consiste en soltar las mismas vaguedades que se diría si se hubiera permitido la entrada de cámaras en la sala.¿El resultado? Abundancia del verbo “reivindicar el papel de” y “fomentar”, creación de varias comisiones con sus correspondientes subcomisiones y un “vinito español” para celebrar todos los "acuerdos trascendentales" tomados. Y es de agradecer que sea así. Que al final, el 80% de las pretensiones que se traían a la cumbre no se cumplan.
Porque para tomar decisiones estúpidas, a veces es mejor no hacer nada. Si bien es una jodienda tener que pagar los sueldos correspondientes a las nuevas secretarías inservibles que surgirán de este “Bretton Woods II; la venganza”, es algo inofensivo comparado con la posible creación de un Banco Central Mundial con un peso realmente considerable.
Si ahora estamos pagando los efectos de la irresponsabilidad de los monopolios públicos de emisión de moneda, que con todo lo malo, hay uno por cada estado ¿Cómo sería el mundo si sólo existiera un monopolio global de emisión de divisas? Acojona, tronco, acojona.
Lo mejor es lo malo conocido. Así que ¿Qué hace falta? ¿Pagarles unas rondas de cervezas a los G-20 boys? Por mí como si quieren cubatas. Cualquier cosa con tal de evitar que lo dejen todo peor de cómo está.
domingo, septiembre 07, 2008
¿Es Rabat? ¿No le sobrará algún inmigrante?

La falacia de los superpoderes. Así podría llamarse uno de los grandes pecados de los analistas políticos y, en general, de todo perro pichichi que se mete a opinar del tema. Consiste en pensar que el gobierno es capaz de solucionar cualquier problema que se proponga.
miércoles, julio 23, 2008
Es la anarquía, imbéciles!
Cayó el muro de Berlín y “vieron la luz” la mayoría de los comunistas con sentido común. El marxismo estaba tan muerto como la música disco y todos “juntos como hermanos se fueron de la mano a comer a un cutre-king”. Se habían vuelto capitalistas, decían. Mentira.
En el fondo lo único que habían cambiado era de plan quinquenal. Ahora en vez de explotar las planicies del Kazajstán hay que impulsar empresas. Es su idea de libre mercado; instituciones espontáneas planificadas. Todo bien controladito.
Por eso siguen escribiendo en El País. Y se acojonan ante la situación mundial, que es incontrolable. Piden un gobierno para la globalización. Y Nicolás Sartorius se quema las pestañas diseñando nuevos órdenes mundiales. Pobrecito él. Se cree que se pueden controlar a seis mil millones de tipejos interaccionando como Dios les da a entender.
Solo hay algo donde acierta; no hay gobierno en la globalización. El FMI y suputamadre son puertecitas al campo que hemos querido para que parezca que sirven para algo. Pero el capitalismo global es pura anarquía. Y es normal que un socialista no lo entienda. Todos los escorpiones tienen su aguijón en el culo.

