Tal vez me equivoque pero tiene toda la pinta de tener pasta. Y saber manejarla. Seguramente sea de los que se afeita con Intereconomía y tiene su despacho por el centro de Valladolid. No creo que vuelva a verlo por el bus. No da el perfil de usuario de transporte público.
Le ví por primera vez en el autobús, justo delante mío, al lado de la ventana. Cuando hace Sol, la luz incide de una forma especial en las caras de la gente y resalta bien sus formas. Es una iluminación que favorece.
El tipo leía La Razón. Eso me llamó la atención. Era el vivo reflejo de la imagen que me viene a la cabeza cuando pienso en un tipo de derechas inteligente. Mediana edad, gabardina, traje impoluto, peinado a lo Michael Douglas en “Wall Street” y facciones rotundas. Durante todo el viaje no se dio cuenta de que no le quitaba ojo.
Supongo que si hubiera levantado la mirada me habría dicho algo. Y le habría respondido que “cuando sea mayor quiero ser como él”. Por suerte o por desgracia no lo hizo. Por eso el otro día cuando volví a toparme con el me pude sentar algo más lejos y dibujarle sin que se inmutara.
Tal vez me equivoque pero tiene toda la pinta de tener pasta. Y saber manejarla. Seguramente sea de los que se afeita con Intereconomía y tiene su despacho por el centro de Valladolid. No creo que vuelva a verlo por el bus. No da el perfil de usuario de transporte público. Es más bien el típico fulano que te encuentras por Santiago, esquina con "las Francesas". De esos que usan trajes caros y llevan maletines.
Pero este no es, símplemente, uno más de esos. Es algo así como el Cary Grant de los tipos que usan trajes caros en Valladolid. Una rara avis en su habitat. Y un espécimen raro de pillar en la línea 3, camino de Girón. Supongo que vivirá cerca de mi casa. Pero aún así no va a ser fácil volver a encontrármelo. Por eso tenía que dibujarlo. Y colgarlo aquí.
Le ví por primera vez en el autobús, justo delante mío, al lado de la ventana. Cuando hace Sol, la luz incide de una forma especial en las caras de la gente y resalta bien sus formas. Es una iluminación que favorece.El tipo leía La Razón. Eso me llamó la atención. Era el vivo reflejo de la imagen que me viene a la cabeza cuando pienso en un tipo de derechas inteligente. Mediana edad, gabardina, traje impoluto, peinado a lo Michael Douglas en “Wall Street” y facciones rotundas. Durante todo el viaje no se dio cuenta de que no le quitaba ojo.
Supongo que si hubiera levantado la mirada me habría dicho algo. Y le habría respondido que “cuando sea mayor quiero ser como él”. Por suerte o por desgracia no lo hizo. Por eso el otro día cuando volví a toparme con el me pude sentar algo más lejos y dibujarle sin que se inmutara.
Tal vez me equivoque pero tiene toda la pinta de tener pasta. Y saber manejarla. Seguramente sea de los que se afeita con Intereconomía y tiene su despacho por el centro de Valladolid. No creo que vuelva a verlo por el bus. No da el perfil de usuario de transporte público. Es más bien el típico fulano que te encuentras por Santiago, esquina con "las Francesas". De esos que usan trajes caros y llevan maletines.
Pero este no es, símplemente, uno más de esos. Es algo así como el Cary Grant de los tipos que usan trajes caros en Valladolid. Una rara avis en su habitat. Y un espécimen raro de pillar en la línea 3, camino de Girón. Supongo que vivirá cerca de mi casa. Pero aún así no va a ser fácil volver a encontrármelo. Por eso tenía que dibujarlo. Y colgarlo aquí.




















