Lo dijo el arzobispo de Valladolid hace varios años y es una de las cosas más inteligentes que le he oído decir a alguien de la Iglesia. Que la sociedad secular, lejos de dañar al cristianismo, debería servir para fortalecerlo porque hace una criba entre los verdaderos creyentes y los que lo son por inercia.Todo esto me viene a la cabeza después de leer el otro día un comentario que me dejó Patricia Lorente, católica practicante reconocida, en el que apoyaba el derecho de un ateo a serlo y a hacer gala de ello. Demuestra que no sólo es cristiana coherente sino además una liberal de verdad.
Y tal y como están las cosas es de agradecer. Porque con tanto Hazte Oir, libertad religiosa del todo a cien y ex - falangistas con ínfulas de libertarios da la impresión de que todo aquel que profese cualquier religión está bajo sospecha de querer imponerla y usar todo el peso del Estado –o del hackeo- para conseguirlo. Y luego para más INRI llamarse tolerante. Con un par, que esto es España.
Por suerte no sólo hay nacional-católicos sino que también existen cristianos como Dios manda. Y desgraciadamente les toca aguantar el descrédito que supone llevar la misma etiqueta que un soplapollas criptofascista que jamás va a reconocer sus verdaderas ideas. Y claro, si atacas el aborto desde una posición racional te tachan de teocon. Y con toda la lógica.
Por no hablar de la coherencia moral, que es eso de lo que carecen todos esos creyentes por inercia. Los de laicisimo es totalitarismo; esos mismos. Que quieren borrar todas las tentaciones de la sociedad antes que hacerlas frente ellos solitos. Y de paso demostrar unos principios sólidos. Los cristianos de verdad tienen que estar que trinan.











