El aspecto externo es una forma más de comunicación. No sólo es la primera impresión que damos. Muchas veces es la única. Juzgamos por la imagen porque no podemos vivir eternamente para perder nuestro tiempo en “buscar la belleza interior” de todas las personas que tenemos cerca.
Tal vez el mejor manual sobre cómo contar historias sea “La narración gráfica” de Will Eisner. El dibujante neoyorkino dedicó un capítulo entero a hablar de la importancia del vestuario de los personajes de un cómic. Que de un golpe de vista podemos averiguar su papel en la historia, su carácter, su profesión... La cara es el espejo del alma.
Por eso me sorprendió el comentario que recibí ayer de una tal Nora donde además de intentar tacharme de putero, se escandalizaba porque “juzgo a la gente por su aspecto”. ¡Cuánto mal ha hecho Paulho Coelho a los culturetas de todos los partidos! La realidad es que cuando uno se viste, tiene que realizar una serie de elecciones. Qué camisa ponerse o cómo combinarla con los pantalones. Si comprar estos zapatos o los de más allá. Todo eso son razonamientos basados en nuestro gusto personal, que no es más que un reflejo de lo que nos preocupa y pensamos.
El aspecto externo es una forma más de comunicación. No sólo es la primera impresión que damos. Muchas veces es la única. Juzgamos por la imagen porque no podemos vivir eternamente para perder nuestro tiempo en “buscar la belleza interior” de todas y cada una de las personas que tenemos cerca. Y es una fuente de información bastante fiable. Más que nada porque es difícil engañar al que sabe utilizarla.
En el fondo el cómic, como todos los medios de expresión, trata de imitar el lenguaje de la realidad. Cuando vemos un personaje con greñas y camiseta de los Maiden no hace falta que nos expliquen nada más de sus gustos musicales y estéticos. Y no se trata de un juicio superficial. Es la forma que tenía el jevi de comunicarnos, sin palabras, su condición. Will Eisner lo sabía. Con razón es el mejor…
Tal vez el mejor manual sobre cómo contar historias sea “La narración gráfica” de Will Eisner. El dibujante neoyorkino dedicó un capítulo entero a hablar de la importancia del vestuario de los personajes de un cómic. Que de un golpe de vista podemos averiguar su papel en la historia, su carácter, su profesión... La cara es el espejo del alma.Por eso me sorprendió el comentario que recibí ayer de una tal Nora donde además de intentar tacharme de putero, se escandalizaba porque “juzgo a la gente por su aspecto”. ¡Cuánto mal ha hecho Paulho Coelho a los culturetas de todos los partidos! La realidad es que cuando uno se viste, tiene que realizar una serie de elecciones. Qué camisa ponerse o cómo combinarla con los pantalones. Si comprar estos zapatos o los de más allá. Todo eso son razonamientos basados en nuestro gusto personal, que no es más que un reflejo de lo que nos preocupa y pensamos.
El aspecto externo es una forma más de comunicación. No sólo es la primera impresión que damos. Muchas veces es la única. Juzgamos por la imagen porque no podemos vivir eternamente para perder nuestro tiempo en “buscar la belleza interior” de todas y cada una de las personas que tenemos cerca. Y es una fuente de información bastante fiable. Más que nada porque es difícil engañar al que sabe utilizarla.
En el fondo el cómic, como todos los medios de expresión, trata de imitar el lenguaje de la realidad. Cuando vemos un personaje con greñas y camiseta de los Maiden no hace falta que nos expliquen nada más de sus gustos musicales y estéticos. Y no se trata de un juicio superficial. Es la forma que tenía el jevi de comunicarnos, sin palabras, su condición. Will Eisner lo sabía. Con razón es el mejor…

