Storytelling. Es la palabra mágica de los gurús del marketing político. También de los publicistas. Se ha convertido en la “teoría de moda” en el mundillo. Aunque en realidad no es nada nuevo. Una forma de sistematizar lo que todos los grandes propagandistas han hecho, de forma intuitiva, desde los albores de la comunicación.Los creativos de Wolswagen se han aplicado el cuento (nunca mejor dicho). Y la idea no está mal. Dos chicos confeccionan una lista con 25 cosas que hacer a bordo de un “Polo” antes de cumplir los 25 años.
De esta forma, la marca Wolswagen Polo se vende en forma de historia. Un relato desenfadado, llamativo y, sobretodo, participativo. Admiten sugerencias. Y cada uno de los ítems de su lista (entre los cuales está “salir de fiesta con Patricia Conde” o “nadar entre tiburones”) tiene su respectivo video donde sale gente de la calle ayudándoles a realizarlos.
El coste de la campaña es irrisorio comparado con un plan de medios clásico. El público está perfectamente segmentado (menores de 25 años) Y la efectividad es brutal. ¿Cuánto podría valer la atención de miles de internautas visitando un blog a diario?
El secreto no es otro que tratar el mensaje como una narración. Con personajes, conflictos dramáticos y episodios. Los expertos lo llaman “storytelling”; yo lo llamo buena publicidad.

















