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viernes, septiembre 05, 2008

Ya tengo nombre para el blog

Sirve para homenajear esa canción de Tommy Johnson que hablaba de ese matarratas(Canned Heat) que se inventó en los suburbios de Chicago durante la ley seca como sucedáneo del alcohol como-dios-manda

Me ha costado más de un mes encontrarlo. He pensado muchas opciones. De hecho, en un principio, "Alcohol de quemar" no estaba ni entre las predilectas. Fué ayer por la noche dando un paseo cuando empezé a darle vueltas en la cabeza; es conciso, sugerente y provocador.

Si bien no describe los temas de los que suelo hablar si da una idea de la forma en que los trato. Además sirve para homenajear esa canción de Tommy Johnson que hablaba de ese matarratas(Canned Heat) que se inventó en los suburbios de Chicago durante la ley seca como sucedáneo del alcohol como-dios-manda, que tenía precios prohibitivos por ser ilegal.



¿No es un nombre de lo más incendiario?

martes, septiembre 02, 2008

Elogio de la vanidad

“Vanity fair” habla de lo que somos y lo que queremos ser. Y lo hace de una forma tan descarnada y a la vez tan elegante que se anticipa al insulto típico del cultureta de turno y se presenta de antemano como una revista de cosas vanas

Todos los que han estudiado una carrera recuerdan una frase lapidaria que les dijo un profesor “el primer día que llegaron a la universidad”. Es el truco de oro para empezar cualquier discurso. En mi caso fue mi profesora de comunicación escrita la que soltó la perla; “un periodista es alguien que le cuenta a la gente lo que le pasa”.

Lo recordaba esta tarde cuando por fin podía leer un artículo de la “Vanity fair” que compré nada más salió en un quiosco de Gran vía. Porque se trata de una revista que habla de lo que somos y lo que queremos ser. Y lo hace de una forma tan descarnada y a la vez tan elegante que se anticipa al insulto típico del cultureta de turno y se presenta de antemano como una revista de cosas vanas; la feria de la vanidad.

No necesita fingir que habla de temas culturales. Y es que la frivolidad como tal podría dar carrete para varias tesis doctorales. Es humanidad en estado puro. Los reportajes extensos, las fotografías y los anuncios –en muchos casos tan interesantes como los propios artículos- tratan sobre gente con pasta, mujeres bonitas y hedonismo. Alguien dirá que eso no conduce a nada. Pero no hace falta irse a los suburbios para ver lo más bajo del hombre. Ni tampoco lo más alto.

Vanity fair es cruda pero no por eso desagradable. Trata el aspecto más mortal de la realidad y puede que eso sea efímero pero ¿No estamos todos, en el fondo, de paso por este mundo?.


Por esa sinceridad espero que suscite todos los insultos posibles por parte de la intelectualidad. Porque un periodista es alguien que le cuenta a la gente lo que la pasa. Y hay quien prefiere no saberlo.

lunes, julio 28, 2008

martes, julio 15, 2008

Pues sí, Nora, juzgo a la gente por su aspecto

El aspecto externo es una forma más de comunicación. No sólo es la primera impresión que damos. Muchas veces es la única. Juzgamos por la imagen porque no podemos vivir eternamente para perder nuestro tiempo en “buscar la belleza interior” de todas las personas que tenemos cerca.

Tal vez el mejor manual sobre cómo contar historias sea “La narración gráfica” de Will Eisner. El dibujante neoyorkino dedicó un capítulo entero a hablar de la importancia del vestuario de los personajes de un cómic. Que de un golpe de vista podemos averiguar su papel en la historia, su carácter, su profesión... La cara es el espejo del alma.

Por eso me sorprendió el comentario que recibí ayer de una tal Nora donde además de intentar tacharme de putero, se escandalizaba porque “juzgo a la gente por su aspecto”. ¡Cuánto mal ha hecho Paulho Coelho a los culturetas de todos los partidos! La realidad es que cuando uno se viste, tiene que realizar una serie de elecciones. Qué camisa ponerse o cómo combinarla con los pantalones. Si comprar estos zapatos o los de más allá. Todo eso son razonamientos basados en nuestro gusto personal, que no es más que un reflejo de lo que nos preocupa y pensamos.

El aspecto externo es una forma más de comunicación. No sólo es la primera impresión que damos. Muchas veces es la única. Juzgamos por la imagen porque no podemos vivir eternamente para perder nuestro tiempo en “buscar la belleza interior” de todas y cada una de las personas que tenemos cerca. Y es una fuente de información bastante fiable. Más que nada porque es difícil engañar al que sabe utilizarla.

En el fondo el cómic, como todos los medios de expresión, trata de imitar el lenguaje de la realidad. Cuando vemos un personaje con greñas y camiseta de los Maiden no hace falta que nos expliquen nada más de sus gustos musicales y estéticos. Y no se trata de un juicio superficial. Es la forma que tenía el jevi de comunicarnos, sin palabras, su condición. Will Eisner lo sabía. Con razón es el mejor…