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jueves, octubre 23, 2008

Contra los anti-Bolonia

¡Lo que es capaz de hacer la gente por follar! Dárselas de entendido y defensor de causas sin siquiera saber contra lo que protesta. “No a la privatización de la universidad” ¡Como si el proceso de Bolonia consistiera en eso! En realidad se trata de un brindis al Sol o, dicho de otra forma, un proyecto de la UE.

Una de las cosas que más me enerva de algunos tipos (no todos, por suerte) de extrema izquierda es su aire de suficiencia. Esa sonrisita de “es que soy un intelectual” con la que el secretario general del Sindicato de Estudiantes (organización comunista auspiciada por regímenes como el de Chávez), Juanjo López, trata de camuflar su barriga antiestética.

Su última cruzada para salvar la universidad de las manos de los fascistas/capitalistas es atacar el proceso de Bolonia intentando organizar una versión reducida de Mayo del 68, a ver si a él también le funciona y (por fin) echa un polvo. Desgraciadamente tendrá que esperar a que le llegue la subvención del sindicato para poder pagárselo. Eso o volverse a Caracas a ayudar a Chávez (otra vez), que seguro que sabe compensar igual de bien que Fidel a sus acólitos ("muhé! ¡shúpasela a mi amiho!")

¡Lo que es capaz de hacer la gente por follar! Dárselas de entendido y defensor de causas sin siquiera saber contra lo que protesta. “No a la privatización de la universidad” ¡Como si el proceso de Bolonia consistiera en eso! La intención de los gobiernos europeos es integrarse todos en un marco de educación superior para que todas las carreras valgan lo mismo en todas partes.

En realidad se trata de un brindis al Sol o, dicho de otra forma, un proyecto de la UE. Y los pocos párrafos que hablan sobre financiación de la universidad son para exigir un buen pellizco por parte de los ministerios de cada país ¿Dónde se habla de privatizar? Por supuesto que el buenismo comunitario no pretende excluir a las empresas privadas del sistema educativo. Y hace bien. ¿Qué problema hay si un banco quiere invertir en becas o cursos?

Pues mucho. Porque significa dar un paso atrás para conseguir un sistema chavista. Y eso les jode a los comunistas que ven en la universidad el único baluarte donde todavía no se les ha humillado dialécticamente. Donde todavía pueden seguir haciendo como que están de vuelta de todo, darse esos aires de suficiencia y que sólo sea yo el que confiese enervarse.

viernes, julio 11, 2008

Cuando de las gilipolleces idealistas se hace ley

El 9 de Julio es el día internacional de la destrucción de armas. Cuantas más restricciones pongamos a las armas, más dificultades tendremos de defendernos de todo el hijoputerío que hay por ahí suelto que se pasa las leyes por el forro. ¡Feliz día del desarme! ¡Feliz día de la estupidez!

Es muy fácil despotricar contra los políticos, en general. Y salvar España en una conversación de ascensor. Todos somos inconformistas, soñamos con un mundo mejor, paz, haz el amor que no la guerra, y tal. A fin de cuentas, nada de lo que decimos se va llevar a cabo. Así es que todos podemos celebrar días chorra y proponer lo imposible.

El 9 de Julio es el día internacional de la destrucción de armas. Una de esas causas con las que uno no puede estar en contra. Todos debemos querer que desaparezcan las armas. O al menos, fingirlo.

Otra cosa es que luego venga mamá realidad. Y nos muestre como ¡oh, sorpresa! Hay gente mala en el mundo. Terroristas, ladrones, mafiosos (de todos los partidos)… Que mientras todos los hombres y mujeres de buena voluntad nos damos la mano en un corro y cantamos “In a gadda da vida”, miran de reojo y cargan sus berettas. Y que lo van a seguir haciendo por muchas legislaciones que queramos imponer.

Eso con el agravante de que cuantas más restricciones pongamos a las armas, más dificultades tendremos de defendernos de todo el hijoputerío que hay por ahí suelto que se pasa las leyes por el forro.

Es lo malo de salvar el mundo en los ascensores. Que a veces los políticos escuchan esas conversaciones y las hacen caso. Y entonces esas palabras vanas que hemos soltado por quedar bien y hacernos el “rebelde idealista” delante de las pivitas se convierten en sentencia. ¡Feliz día del desarme! ¡Feliz día de la estupidez!