No faltará quien, después de leer este post, me tache de homófobo. De opusita irredento, incluso. Si es usted uno de esos, no hace falta que comente; se puede dar por insultado automáticamente. Basta echar un vistazo a este humilde blog para ver la “línea editorial” así que paso de justificarme.Lo cierto es que hoy acabo de descubrir que existen “anuncios ilícitos”. Y que el Ministerio de Industria puede multar a una televisión si emite uno de estos spots. Tal ha sido el caso de Intereconomía y su campaña contra el día del orgullo gay.
Sobra dar mi opinión sobre el contenido de la misma. Lo que resulta chocante es que uno no pueda expresar la idea que le apetezca. La ley nos obliga a tragar. Y al que disiente se le sanciona con 100.000 euros.
Peor aún; que existe el concepto de “anuncio ilícito”. Es decir, que hoy es Intereconomía. Mañana, Dios sabe (¿podré decir la palabra “Dios” sin que me multen?).
Eso es fascismo. Y, lo siento, yo no voy a pedir disculpas.




















